Hacer como el avestruz

“¿Sabés qué es una diatriba? “escrito violento o injurioso contra algo, o alguien”. En este caso, te adjunto mi diatriba contra el feroz negocio de la belleza.”

“Mi amigo, el cirujano plástico, Lucio, con quien operamos centenares, o millares de casos, vivía de esa pobre esperanza social de cambiar una vida sin amor modificando la nariz, o aumentando el volumen de las tetas. Tenía mi amigo que atender a sus problemas económicos:  separado, perseguido por su ex mujer, embargado, sin crédito, sin tarjeta, sin cuenta bancaria, sin auto… y ahora que ya no está, lamento no haber luchado más para convencerlo que dejase la cirugía estética “a pedido”. Me contaba: vino una pareja, ella quería una plástica de agrandamiento; sugerí 100 gramos, eran suficientes para su formato corporal. Ella miró a su pareja, quien obviamente financiaba la cirugía. ¿Qué te parece, querido, cuánto me pongo? y él: mi amor, si estás pagando, pedile lo máximo. Y allá se iban, del quirófano, ella con una popa suntuosa, 150 gramos de plástico, orgulloso mascarón de proa… En fin, extraño a mi amigo, un ídolo para las mujeres del pueblo. Las mismas que ahora veo pidiéndome recetas de antidepresivos, con los párpados fatigados, aquel pecho sostenido por un andamiaje, aburridas, pura amargura: “el miserable se fue con su secretaria”. “Cómo lo extraño a Lucio, él me comprendía, vos no, no sos como él. Pero haceme la receta, porfa”. La ves salir por la puerta, sonrisa forzada, triste, solitaria y  final. Y pienso estas cosas… claro, me dicen, vos porque estás bien, no parecés de tu edad. Y yo no les digo que … aprendí, viví, amé, hice lo que pude, y tal vez, tal vez… la vida me besó en la boca.”

Hacer como el avestruz
por Blas Cáceres

Una noticia científica estremecedora: la mitad de los niños que nacen hoy en los países desarrollados vivirá cien años. Imaginemos el 2109. Una vastísima cofradía de ancianos que no trabajan estará pendiente de la atención social y de los cuidados médicos. Ningún cálculo económico, ninguna previsión de la seguridad pública puede elaborar una estrategia para ese futuro ominoso. Con la prolongación de la vida, la demencia de Alzheimer aumenta geométricamente, las arterias se envejecen y se obstruyen, las articulaciones se bloquean, la polución ambiental actúa aumentando el cáncer, el enfisema pulmonar, las enfermedades autoinmunes, los trastornos genéticos, la dificultad para concebir. Y aún así, nuestra especie es optimista, y seguimos reproduciéndonos. Amamos, sonreímos, hacemos planes a largo plazo, ayudamos, fundamos organizaciones. Vivimos.

Y escondemos la cabeza en la tierra, como el avestruz, para no escuchar el peligro. ¡Tamaña especie pavorosa! dice el poeta. Escondemos también el concepto de vejez; enmascaramos con cirugía las arrugas, el exceso de tejido adiposo, la flaccidez mamaria. Ahorramos para una lipoaspiración siguiendo el modelo estético de moda: la delgadez es el principal criterio de belleza. Está bien, tenemos derecho a decidir sobre nuestro cuerpo, a soñar con la eterna juventud. Los médicos saben, sabemos que cada paciente tiene su lógica. Es difícil destruir una ilusión. En la intimidad del consultorio, en lugar de vender una técnica, hay que encontrar la raíz, el motivo que lleva al paciente a pedir una solución mágica. Antes de indicar toxina botulínica para las arrugas, una lipoescultura (quién se puede resistir a una fantasía semejante!), o medicamentos para el colesterol o la depresión, en una conversación franca y realista es mejor recomendar un cambio de vida: dieta saludable, ejercicios físicos, compromiso afectivo y social, ejercitar alguna vocación escondida. Por suerte hay tiempo hasta el 2109. Una frase ajena puede leerse con miedo o esperanza: el próximo siglo será más espiritual, o no será.

blascaceres2007@hotmail.com

> Humor en LA VIÑETA: Lo espiritual no se rellena con materia , Cosas de mujeres

Anuncios

Acerca de Andrea Saracco
Mi ámbito es el de las terapias naturales y alternativas. Masaje Californiano Esalen, Terapia Puntos gatillos, Terapias vibracionales y energética (Sintergética, Flores de Bach), Reiki, Estética no invasiva (mesoterapia virtual).

3 Responses to Hacer como el avestruz

  1. Laura says:

    Qué bueno el artículo, directo, sin vueltas. Puede chocar o doler, no sé, cada uno tiene su historia y sus puntos débiles. Creo que en algún momento todos, especialmente las mujeres, miramos con sustito las primeras señales en nuestro cuerpo o rostro. Pero qué alivio si podemos superarlo y ver una figura agradable, una cara expresiva, unas arrugas que se complementan con toda la imagen de lo que somos, personas adultas, con años de vida y experiencia; qué alivio si podemos vernos al espejo sin miedo ni disgusto, aceptando que es perfecto como somos en cada momento de la vida. Yo tengo arrugas, mi cuello no es terso, mis piernas tienen celulitis, mis brazos engrosaron; pero doy gracias por esta belleza de la madurez, por mi salud, por el brillo que sigo teniendo en la mirada, porque mi cara sigue mostrando mis emociones y me parezco a mí misma. Me quedo con la última frase del artículo: el próximo siglo será más espiritual…o no será. Ojalá podamos crecer en espíritu para tener otros parámetros de belleza y cuidar nuestro cuerpo para la salud (que también da belleza) y no torturarlo con exigencias que luchan contra lo natural y en las que por eso mismo de alguna manera siempre fracasan.

  2. María says:

    Querida Andrea:
    Acabo de leer el mensaje que me enviaste y solo puedo pensar en enviar todo mi amor y compasión a todas aquellas personas que piensan que el ponerse unos pechos “bonitos” va a solucionar todos sus problemas, asi vamos por la vida.
    Nos estiramos la cara para quitarnos esas arrugas que casi seguro no nos molestan a nosotros mismos, pero claro: ¿que van a pensar de mí los demás?. me veran mas viej@, o lo que es lo mismo me veran tal cual soy y eso no puede suceder, no podemos mostrarnos a los demás tal cual somos, sería terrible. Nos escondemos de nosotros mismos ¿como vamos a permitir que vea nuestra realidad otras personas?.
    Pienso que cada una de las arrugas de nuestra cara está ahí por algo: por una lágrima, por una sonrisa, por aquella carcajada de fiesta con unos amigos, por la muerte de un ser querido,……. por un sin fin de momentos buenos y malos y que borrando esas pequeñas o grandes arrugas estamos borrando nuestra más profunda historia. La historia de nuestra propia existencia y la historia de nuestra propia experiencia.
    Un abrazo
    María

    • Andrea Saracco says:

      Gracias María por tu comentario y sé que tu deseo nace del amor y la compasión. Como profesional de la estética promuevo el cuidado externo de la piel, un tipo de cuidado que acompaña, que acepta, que repeta los cambios que la naturaleza y nuestras experiencias de vida “escriben” en nuestro cuerpo físico. Sabemos que el sufrimiento cesa por las transformaciones internas y muchas veces, en la búsqueda de acabar con dicho sufrimiento, envueltos en una ilusión, mortificamos al cuerpo y a nuestro ser.
      Un abrazo. Andrea.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: