Analgesia: crioterapia para el dolor musculoesquelético

En este artículo te quiero facilitar información fácil y útil sobre la utilización de frío, por diferentes medios, para producir analgesia.

Es mi intención que luego de leer este artículo puedas tener bien claras las pautas generales de este tipo de analgesia ya que pueden ayudarte mucho cuando sientes molestias y dolores musculoesqueléticos así como cuando necesites una relajación general.

Habitualmente se utiliza la crioterapia en: contracturas agudas o crónicas con inflamación, lesiones deportivas recientes (en fase aguda), torceduras, contusiones, pequeñas quemaduras domésticas, previo a realizar ciertos estiramientos, en migrañas. En casos de artrosis y lumbalgias crónicas ha dado buen resultado aplicar frío en vez de calor.Tres cubitos de hielo

Puedes recurrir a estas aplicaciones sencillas luego de haber recibido un masaje, haber hecho ejercicio o haber tenido un día laboral que te ha demandado esfuerzo físico.

El frío generalmente se utiliza en lesiones y contracturas recientes que cursan con inflamación. La aplicación de frío suele ser localizada y raramente se utiliza un baño de inmersión completo.

El frío ayuda a disminuir el dolor porque reduce localmente la circulación sanguínea, baja la inflamación y libera la presión sobre los nervios y estructuras implicadas en la zona.

Cuando se aplica frío disminuye la actividad metabólica del tejido y la demanda de oxígeno en la zona, se produce vasoconstricción y disminución de la circulación logrando así un efecto desinflamatorio.

Un frío suave aporta sensación confortable, analgesia y relajación muscular. Un frío intenso estimula y vigoriza cuerpo y mente (como por ejemplo lo hace una ducha fría por la mañana).

Si la aplicación es prolongada o el frío es muy intenso el cuerpo protegerá a los tejidos de la congelación provocando un mecanismo de defensa de efecto vasodilatador con calor local.

Puedes recurrir a aplicaciones frías de diferentes maneras:

Masaje con cubito de hielo: frota la piel directamente con el cubito de hielo utilizando un guante para proteger tus dedos del excesivo frío. Otra opción muy cómoda es llenar un vasito de plástico con agua y colocar un palito de helado o un baja lengua dentro; una vez congelada el agua desmoldas el bloque de hielo y usas el palito como mango para sujetarlo.

Te sugiero también tener una toalla seca para rodear la zona donde aplicarás el hielo y así evitar que se derrame el agua en la medida que el hielo se derrite.

Es importante que delimites una zona que no supere los 15 cm de lado. Vas haciendo círculos por toda el área desplazándote lento. No dejes el hielo fijo en un lugar, especialmente en lugares donde hay prominencias óseas o panículo adiposo escaso, eso podría dañar los tejidos. Siempre mantén el hielo en movimiento sobre la piel.

Este tipo de enfriamiento es poco profundo pero efectivo para las tendinitis, para una contractura muscular o para puntos gatillo.

El tiempo de aplicación lo determinas tú según las sensaciones que experimentes. Las sensaciones normales son frío, alivio del dolor y enrojecimiento de la zona. Sensaciones como quemazón, dolor, entumecimiento o insensibilidad indican que debes interrumpir la aplicación ya que el frío es excesivo.

Almohadilla de gel: es una bolsa con un gel que puedes comprar en tiendas especializadas. Debes colocarla en el congelador.

Te aplicas la almohadilla envuelta en una toalla mojada en agua y escurrida (esto hará que mejore la conductividad del frío). La toalla seca no es recomendable porque actua de aislante.

A fin de aumentar y prolongar el enfriamiento, te sugiero colocar un plástico encima de la zona de tratamiento. También puedes abrigarte el cuerpo con una manta para evitar un enfriamiento general.

Unos 10 a 15 minutos de aplicación estará bien. Sin embargo, si es la primera vez que lo haces, te sugiero que a los pocos minutos de empezar controles el color de la piel. Recuerda que no debe estar pálida sino que deberá ir tendiendo a la rojez.

Bolsa de hielo: colocas agua fría y cubitos de hielo en una bolsa de goma o plástico. También puedes llenar la bolsa con dos partes de agua y una de alcohol y ponerla en el congelador (el alcohol actuará como anticongelante).

La aplicas según las indicaciones que te di en la almohadilla de gel.

*Baño de agua fría: esta forma consiste en llenar con agua un recipiente (utiliza un recipiente del tamaño que te permita sumergir la zona a tratar) y agregar hielo hasta que el agua alcance unos 15 a 18 ºC. Es importante que la temperatura sea correcta, por ello ten un termómetro a mano para medirla.

La duración de la inmersión oscilará entre medio minuto y un minuto. Tienes que estar atento a las sensaciones que experimentes (unos párrafos más adelante explico en detalle las sensaciones que resultan adecuadas y benéficas).

*Baño de contraste: con esta forma de baño lo que tendrás que hacer es realizar inmersiones de la zona afectada en agua fría y agua caliente de manera breve y alternada.

Necesitarás dos recipientes: uno con agua a temperatura entre 15 y 20 ºC y otro con agua a temperatura entre 38 y 45 ºC.

Debes comenzar con la inmersión en agua caliente durante 3 minutos y a continuación sumergir 1 minuto en agua fría. Repites el procedimiento 5 veces. Te recomiendo finalizar con agua fría para evitar la congestión del tejido.

*Si te apetece saber más sobre baños de agua fría consulta el artículo Hidroterapia: el baño de agua fría.

Indicaciones generales

Es muy importante en las aplicaciones de frío estar atento a las sensaciones de tu piel. Los signos que indican que la aplicación está funcionando bien son:

  • coloración rojiza de la piel
  • analgesia (alivio del dolor)
  • relajación muscular

Los signos que indican que debes interrumpir la aplicación son:

  • palidez de la piel o coloración violácea
  • dolor
  • quemazón
  • insensibilidad

La crioterapia está contraindicada cuando: tienes hipersensibilidad al frío, sobre nervios superficiales o que estén en proceso de regeneración, en zonas isquémicas, en edemas de origen vascular, en heridas abiertas y úlceras. En todo caso, si tienes alguna enfermedad crónica, consulta primero al especialista para saber si la crioterapia es o no una técnica adecuada para tí.

Cuando utilices agua, es importante medir su temperatura para realizar la aplicación correcta y lograr la mejoría del dolor y no su empeoramiento:

  • Se considera fría cuando está entre 12,7 y 18 ºC
  • Se considera fresca entre los 18,5 y 26,5 ºC

El tiempo de aplicación dará diferentes efectos:

  • Menor a 1 minuto (aplicación breve): estimula la circulación
  • Mayor a 1 minuto (aplicación prolongada): disminuye la circulación y el metabolismo

Espero que esta información sirva para que puedas utilizar en casa alguna de estas aplicaciones de frío para que logres confort físico. Cuanquier duda que tengas ya sabes que puedes comunicarte conmigo para que la aclaremos.

 

Bibliografía:

– Analgesia por medios físicos, J. Plaja, Ed. Mc Graw Hill
– Hidroterapia – La curación por el agua -, Frederic Vinyes, Ed RBA
– Aplicación clínica de técnicas neuromusculares, L. Chaitow y J. DeLany, Ed. Elsevier

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Analgesia: crioterapia para el dolor musculoesquelético por Andrea Saracco se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.
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Artrosis – Causas y tratamiento natural

Son muchas las personas que a partir de los 50 años aquejan de dolores articulares por artrosis, ya sea porque de jóvenes han tenido un traumatismo agudo importante, un sobreuso de la articulación o por el normal desgaste que experimenta el cuerpo a lo largo del tiempo.

Frecuentemente escucho a mis pacientes, a familiares, amigos y conocidos contarme de sus dolores de rodilla, o de cadera o de hombro mostrando ese mismo dolor con una mueca en su rostro. Incluso varios de ellos tienen un dolor tan generalizado que por las mañanas no pueden levantarse de la cama sin que los ayuden y deben atravesar las primeras horas del día con dolorimiento intenso y limitación en sus movimientos.Artrosis. Gráfico cuerpo humano con articulaciones en rojo.

Una de las cosas que más me moviliza es ver la desesperanza con que me cuentan su problema. La mayoría ha pasado por tratamientos orales analgésicos con paracetamol o con opiáceos menores como la codeína; antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno, coxibs). Varios han recibido infiltraciones intraarticulares con corticoides e inyecciones con ácido hialurónico. Por último están los que han llegado a la cirugía de reemplazo articular.

Cada uno de estos medicamentos tienen efectos secundarios específicos que pueden ir de leves a severos. Simplemente enumeraré algunos de manera general, sin atribuírselos específicamente a cada fármaco, como para hacernos una idea de la seriedad de dichos efectos. Puede haber mareos, vómitos, somnolencia, daño hepático, úlceras estomacales e intestinales,  adicción, alteraciones cardiovasculares, osteoporosis, etc.

Sensibilizada ante tantos testimonios decidí recolectar información sobre el tema desde una visión “alternativa”; que aporte opciones no invasivas y más naturales y que animen a cada uno a recuperar la confianza en su propia curación o al menos un alivio que traiga bienestar diario.

Los que me conocen de un tiempo saben mi tendencia a valorar primero los tratamientos que sean más respetuosos con nuestro organismo y que en lugar de arremeter contra el síntoma (“matar al mensajero”) apunten a recomponer el patrón de salud perdido respetando mientras tanto el proceso de enfermedad.

Para empezar podemos revisar cómo comienza la artrosis

Aparece un cambio de comportamiento del condrocito (célula del cartílago que fabrica colágeno y proteoglicanos). El cambio implica que el condrocito  se excita generando compuestos inflamatorios que producen dolor y paralelamente, en vez de fabricar, destruye dichas sustancias, con lo cual pasado un tiempo no se vuelve a formar más cartílago.

Existen causas genéticas que explican el comportamiento disfuncional del condrocito, pero sólo ocurren en un 15 a 20% de los casos. La mayor incidencia se debe a un sobreuso de la articulación o al normal envejecimiento. Las sobrecargas repetitivas, el sobrepeso y las malas posturas que desalinean el cuerpo modifican las superficies de contacto articulares ejerciendo mayor presión y desgaste en un lado que otro de la articulación.

Inflamación crónica

En la artrosis el condrocito produce una sustancia proinflamatoria llamada citoquina que transforma el ácido linoleico en ácido araquidónico. Éste es precursor de la síntesis de prostaglandinas y leucotrienos. Ambos son potentes mediadores del dolor pero, a su vez, por ser vasodilatadores, potencian el edema. Esta condición genera un círculo vicioso que lleva a una situación de inflamación crónica.

Dolor crónico

La inflamación se propaga poco a poco por toda la articulación. Se inflaman el cartílago articular y los tejidos circundantes, y el líquido sinovial se expande. Ello estimula las terminaciones nerviosas articulares sensitivas que viajan al cerebro emitiendo una señal de dolor.

Destrucción del cartílago

Dijimos que el condrocito se vuelve contra sí, y en ese acto alocado fabrica excesivas metaloproteasas, enzimas que degradan las moléculas inútiles o desgastadas del cartílago al punto que terminan por destruirlo completamente. La inflamación bloquea las enzimas que el condrocito precisa para sintetizar colágeno y proteoglicanos y en consecuencia no se regenera el cartílago perdido.

Thierry Souccar, especialista en nutrición y biología del envejecimiento, en una de sus publicaciones dice: “desde que comprendí que la artrosis es en primer lugar inflamación, mi primera línea defensiva consistió en parar esta inflamación por todos los medios. Este razonamiento es válido sea cual sea la fase en la que se encuentra la enfermedad”.

Souccar propone un plan de alimentación indispensable, el cual él se ha aplicado a sí mismo por haber tenido tres traumatismos graves de rodilla con implantación de prótesis y sufrir durante décadas dolores y movilidad limitada.

A continuación resumiré el plan que él propone:

– En caso de ser necesario, adelgazar. Ello es fundamental para quitar presión sobre las articulaciones y prevenir el desgaste y la inflamación (los cuerpos grasos dan origen a mediadores que activan la inflamación).

– Incluir complementos alimenticios.
Los complementos indispensables son:

Los complementos de apoyo son:

– Por sus propiedades antiinflamatorias, utilizar sin moderación: canela, pimienta negra, curry y jengibre. Se pueden tomar en infusión y también incluirlos en guisos, sopas, etc con otras plantas aromáticas (ej: laurel, romero).

– Realizar ejercicios físicos de movilidad articular.

Resumiendo, en su artículo, Thierry Souccar propone magníficamente una “estrategia integral contra la artrosis” que empieza comprendiendo por qué se sufre, es decir, entender cómo está formada la articulación y qué sucede allí normalmente y qué sucede allí cuando se altera, para luego plantear un programa de recuperación basado fundamentalmente en una dieta que contemple alimentos y suplementos específicos así como en un plan de ejercicios diarios adecuados.

En mi consideración, para que el abordaje sea completamente integral se hace necesario no sólo contemplar lo orgánico (nuestra materia física) sino ahondar en nuestra anatomía energética.

Cito al Dr. Jorge Carvajal: “La vida es un proceso de aprendizaje. La enfermedad, el dolor, la muerte, la salud , están comprendidas en este proceso. La vida no es el cuerpo, aunque el cuerpo puede ser bien descrito como el instrumento de la vida.”

Y ya despidiéndome cito al Dr. Bruce Lipton, especialista en biología molecular, en su libro La Biología de la creencia:

“Los  fármacos y la cirugía son herramientas poderosas cuando no se utilizan en exceso, pero la idea de que los medicamentos pueden curarlo todo es, en esencia, errónea. Cada vez que se introduce un fármaco en el organismo para corregir una función A, se alteran inevitablemente las funciones B, C o D. No son las hormonas ni los neurotransmisores producidos por los genes los que controlan nuestro cuerpo y nuestra mente; son nuestras creencias las que controlan nuestro cuerpo, nuestra mente y, por tanto, nuestra vida.”

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Artrosis. Artifit Polvo Nahrin.

Terapia zonal – Reflexología podal

Como ya te he comentado en el artículo Reflexología, fue el Dr. Williams Fritzgerald quien introdujo en occidente el concepto de Terapia Zonal, y posteriormente, Eunice Ingham, en la década del 30, desarrolló el trabajo realizado por Fritzgerald y Riley, llegando a ser considerada hasta hoy como la madre de la reflexología.

Friztgerald, animado por llevar a cabo una medicina libre de fármacos, comienza a trabajar sobre determinadas partes del cuerpo (boca, nariz, manos, pies) ejerciendo presión con los dedos y otras herramientas (pinzas metálicas y de goma); observa que al presionar dichas zonas podía aliviar el dolor en otras zonas corporales remotas. Desarrolla así un mapa que divide al cuerpo en diez zonas longitudinales, cada una de las cuales va desde la punta de un dedo del pie hasta la cabeza y desde aquí hasta un dedo de la mano. Al presionar en un punto de una zona se influye en otro punto de la misma zona.

El siguiente gráfico hará más comprensible la explicación:

 

terapia zonal

 

El pie: microcosmos

Ingham continúa y profundiza el trabajo iniciado por Fitzgerald, estableciendo una correlación precisa entre la anatomía corporal y  manos y pies. Finalmente profundiza su investigación con los pies ya que considera que esta zona corporal posee un alto grado de sensibilidad a la estimulación. Realiza pruebas utilizando solamente la presión de los dedos, estableciendo las correlaciones del pie con el resto del cuerpo. Ingham es quien introduce el concepto del pie como espejo del cuerpo, es decir, que si se estimulan los puntos reflejos de los pies se pueden aliviar los síntomas de todo el cuerpo.

Pongamos un ejemplo práctico: según el mapa de la terapia zonal el riñón se encuentra en las zonas 2 y 3, por tanto su área refleja se encontrará en las zonas 2 y 3 del pie del mismo lado.

En el siguiente mapa encontrarás todos los puntos reflejos podales según los desarrolló Eunice Ingham:

 

mapa de reflexología podal

 

Por último invitarte a que te animes a hacer tu automasaje relajante de pies. Consulta el paso a paso escrito y el vídeo de ayuda. ¿Cómo es? >>

Bibliografía:

– El libro de la reflexología, Valerie Voner, Ed. AMAT

– Reflexología – Una forma de buena salud, Nicola Hall, Ed. AMAT

 

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Epicondilitis y vendaje neuromuscular

La epicondilitis lateral resulta de la extensión repetitiva del antebrazo y de la muñeca en pronación excesiva.

Está relacionada con actividades que provocan una sobrecarga muscular. Muy común en tenistas, jugadores de béisbol, guitarristas, bajistas, bateristas, jardineros, informáticos, etc, etc…. la lista es larga.  Es decir, implica toda actividad que requiera de supinación del antebrazo vigorosa, repetitiva o mantenida, especialmente con el codo extendido; también la flexión enérgica del codo manteniendo el antebrazo en pronación.

El vendaje neuromuscular ayudará a reducir el edema y el dolor y a relajar la musculatura implicada.

Existen diferentes formas de colocar el vendaje en una epicondilitis, lo cual dependerá de la fase (aguda o crónica) en la que se encuentra la lesión y los músculos que afecte. Así por ejemplo se podrá buscar la reducción de la inflamación, la corrección de la fascia, limitar o asistir el movimiento.

Si deseas conocer más te invito a leer los artículos Epicondilitis y Vendaje Neuromuscular.

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Vendaje neuromuscular

El Método Kinesio Taping se utiliza hace más de veinticinco años en el campo del deporte, en el tratamiento del dolor y en la terapia física. Es eficaz para aliviar y tratar las lesiones músculo-esqueléticas y mejorar el rendimiento muscular en deportistas.

Si bien Kinesio Taping existe desde hace algunas décadas, en occidente es una técnica relativamente nueva. El mismo es un método de vendaje corporal que tiene como finalidad facilitar el proceso de curación natural del cuerpo dando apoyo y estabilidad muscular y articular pero sin restringir el movimiento.Dr.Kase_Assess07

Para ello se utiliza una venda elástica de algodón, adhesiva, que viene de fábrica con un preestiramiento de un 10%. Longitudinalmente su entramado presenta ondulaciones en forma de S mientras que en sentido transverso la cinta es inelástica.

Se lo utiliza para:

  • Reeducar al sistema neuromuscular
  • Reducir el dolor
  • Optimizar el rendimiento
  • Dar soporte articular y tonicidad muscular
  • Prevenir lesiones musculares y articulares
  • Promover la mejora de la microcirculación sanguínea y linfática

Por medio del vendaje se consigue, desde la superficie de la piel, estimular la autocuración del organismo, sin restricciones, las 24 hs del día. Su efecto fisiológico se explica debido a que la venda aumenta el espacio entre la piel y el músculo mejorando la microcirculación y el drenaje linfático, así como también disminuyendo la estimulación de las terminaciones nerviosas transmisoras del dolor (nociceptores).

Según lo que se quiera tratar se escoge la técnica a aplicar (muscular, articular, fascial, linfática, etc) y se le da al vendaje la forma adecuada (en: I, Y, X, estrellada, malla, donut, pulpo). Es muy importante determinar la tensión que se le dará a la venda (0% a 100%), y la dirección de aplicación.

Un poco de historia…

En 1979, el Dr. Kenzo Kase, médico, quiropráctico y acupuntor japonés crea el método Kinesiotaping con la finalidad de que sus pacientes en tratamiento alcancen la mayor movilidad corporal con ausencia de dolor. Diseña un vendaje elástico al que llama Kinesio Tex que obtiene una importancia fundamental en su método.

Para desarrollar su técnica primeramente utilizó las diferentes cintas atléticas que estaban disponibles en ese momento pero con ninguna de ellas encontró los resultados que buscaba ya que las mismas eran rígidas por estar diseñadas para inmovilizar la articulación. Avanzando por medio de ensayo y error, se dio cuenta de que el origen de la queja habitual de sus pacientes era en realidad en el músculo, no en la articulación o en el hueso. A raíz de esta observación vio que era más eficaz colocar una venda elástica alrededor del músculo que permitiera la movilidad de la articulación.

Bibliografía:

– Kinesiology Taping, Txema Aguirre, Ed. Biocorp

http://www.kinesiotaping.com/

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