Cervicalgia

El dolor de cuello es una de las quejas frecuentes por la cual cada vez más personas acuden a la consulta de masaje. La causa más habitual de cervicalgia tiene origen en músculos y ligamentos debido a malas posturas en el trabajo, estrés o traumatismos.

La cervicalgia no se refiere al diagnóstico de una patología sino que es el término descriptivo para nombrar al dolor de cuello. Los síntomas más usuales de esta problemática son: dolor al girar la cabeza, sensaciones de adormecimiento y hormigueo, falta de fuerza, limitación de los movimientos, presencia de contracturas y dolor puntal en bandas musculares tensas, dolor de cabeza, vértebras cervicales, visión de lateralmandíbula, nuca u hombros.

El dolor cervical común se debe a tensiones musculares y usualmente aparece por el tipo de actividades diarias que realizas. Los músculos del cuello se encuentran bajo tensión constante para mantener la cabeza erguida, situación que los vuelve propensos a desarrollar contracturas y dolor. Las malas posturas, los traumatismos, el estrés y la tensión nerviosa, los esfuerzos, las posiciones estáticas, pueden dañar e inflamar las articulaciones, músculos, ligamentos y nervios.

La edad y la ocupación son los dos factores fundamentales para el desarrollo del dolor de cuello: al desgaste de las articulaciones en la medida que envejecemos se lo conoce como osteoartritis; el cartílago desaparece y los huesos se rozan entre sí, los ligamentos y los músculos se aflojan y debilitan; asimismo sabemos que si la actividad laboral que realizamos requiere tener el cuello en posiciones estáticas durante períodos de tiempo prolongado, el riesgo de padecer dolores aumenta. Por ejemplo: conducir por muchas horas fatiga y tensa los músculos del cuello, especialmente los posteriores, trabajar en el ordenador, leer en la cama o apretar los dientes al dormir provoca contracturas.

Lesiones producidas por choques traseros a menudo derivan en lo que se llama latigazo cervical, que se produce por el estiramiento máximo de los tejidos blandos del cuello cuando el impacto lleva la cabeza hacia adelante y hacia atrás.

Otro motivo de cervicalgia se debe a la compresión nerviosa por reducción del espacio intervertebral, por causas como: rigidez y sequedad de los discos que pierden su capacidad de amortiguar, hernia discal (la capa externa del disco se protruye hacia las raíces nerviosas causando dolor o debilidad en el brazo) y espolones óseos (los cartílagos de las articulaciones envejecen, se deterioran y originan crecimientos óseos).

La artritis reumatoide provoca dolor, rigidez y crepitación. Después de las articulaciones de las manos y los pies, las del cuello son las más afectadas por esta enfermedad.

Las siguientes situaciones diarias son algunas de las más comunes que favorecen el dolor de cuello de tipo miofascial. A ver con cuál te identificas…

  • Pantalla del ordenador o del televisor muy alto que llevan a extender el cuello para ajustar la vista
  • Pantalla del ordenador demasiado baja que te obligue a encorvar tu espalda e hiper extender el cuello
  • Pantalla del ordenador a un lado de manera que debas permanecer con el cuello en rotación
  • Sostener el teléfono entre el hombro y la oreja
  • Dormir boca a bajo o de lado con una almohada que no respeta la curva natural del cuello
  • Leer recostada con la cabeza inclinada o muy flexionada
  • Conducir por horas
  • Apretar los dientes mientras duermes

Una manera de ayudar a prevenir la cervicalgia es mantener la cabeza centrada sobre la columna vertebral para que la gravedad funcione a favor del cuello y no en su contra. Tomar descansos frecuentes si conduces largas distancias o trabajas largas horas en posición estática.

Tratar el dolor de cuello de origen muscular (miofascial) no requiere necesariamente de atención médica. Los tipos más comunes de algias responden bien a los cuidados que puedas realizar en tu casa. Cuando recién aparece el dolor (cuadro agudo) es conveniente reducir la actividad sólo durante el primer par de días (la inactividad prolongada causa rigidez). Recurrir a analgésicos, antiinflamatorios y relajantes musculares puede serte útil si eres sensible al dolor, puedes optar por incorporarlos por vía oral o por aplicación local con técnicas como la electroporación. Suspende las actividades que impliquen el levantamiento de cosas pesadas o de torcer la espalda o el cuello durante las primeras semanas de iniciado el dolor. Los estiramientos suaves en diferentes direcciones y las rotaciones de cuello son recomendadas siempre que respeten el límite de dolor que marca el cuerpo.

Tanto para el dolor muscular agudo como para el crónico se utilizan técnicas para aliviar el dolor y el estrés: masaje, terapia neuromuscular, electroterapia TENS, termoterapia, acupuntura, shiatsu y quiropraxia.

El tratamiento de la cervicalgia miofascial en la consulta de masajes apunta a restaurar la longitud del músculo que se encuentra acortado por la banda tensa, inactivar los puntos gatillo que causan dolor y recuperar la amplitud funcional del movimiento.

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Síndrome del ordenador

Estuve interesándome sobre los desajustes posturales y las patologías que podemos desarrollar con el uso del ordenador, problema creciente en la actualidad. Cada vez somos más los que tenemos incorporado su uso en lo cotidiano, ya sea para el trabajo, estudio o esparcimiento. evolución1

Hace muchos años que el ordenador también se ha ganado su lugar en el escritorio de casa, al punto que en algunos casos va desplazando a la infaltable TV. Conozco gente que no tiene televisión pero sí un ordenador. A su vez, el ordenador fijo (de mesa) cada vez más está siendo reemplazado por el netbook. Es obvia su ventaja a la hora de transportarlo y vemos como año tras año van mejorando su diseño y tecnología, pero es importante que no olvides su desventaja: todos sus componentes (ratón, teclado, pantalla) forman parte de una unidad y no te permiten realizar los ajustes necesarios para adoptar una postura anatómicamente saludable a la hora de trabajar con él. Los portátiles no son recomendables como ordenador principal o único. Inicialmente el portátil era utilizado por los ejecutivos para tener copias de sus archivos cuando viajaban o iban a reuniones. Hoy día cada vez son más los que llevan en el portátil “la oficina entera”. Te recomiendo que si trabajas en un lugar fijo optes por utilizar un ordenador fijo puesto que ergonómicamente es superior: tiene sus componentes separados y permite que los acomodes y ajustes a tu comodidad.

Las manifestaciones principales que nos encontramos con el uso cotidiano del ordenador son el dolor en el cuello y las extremidades superiores, y los trastornos en la visión. Muchas veces puedes asociar estas molestias a la fatiga por haber pasado varias horas frente al ordenador y creer que con un descanso desaparecerán. El caso es que si las molestias persisten por días estamos frente a lo que se llama síndrome de sobreesfuerzo y que debe ser tratado lo antes posible para que no se convierta en crónico.

No debes confundir las agujetas pasajeras por haber hecho una actividad desusada con las verdaderas lesiones por sobrecarga donde el dolor es persistente y se agrava con la reanudación de la actividad que lo desencadenó.

Imaginando que tienes acumulada una importante cantidad de horas en el uso del ordenador y que este artículo lo estarás leyendo a través de él, te propongo que realices una experiencia consciente por algunos días: obsérvarte. El primer día, que puede ser ahora mismo mientras lees estas palabras, puedes realizar una autoevaluación de tu postura y movilidad con el ordenador. No intentes cambiar nada, sólo obsérvate y conoce cómo hasta ahora te has manejado. Escanea mentalmente tu postura general: observa si tienes las plantas de los pies apoyadas en el suelo o flexionas las rodillas llevando las piernas hacia atrás y tus pies en punta o si están cruzadas; observa si tu columna vertebral se encuentra erguida o te has ido encogiendo exagerando la curvatura natural de tu espalda. Ve si estás inclinando el tronco hacia adelante y los brazos también. ¿Tus manos están sobre el ratón a pesar de que solamente necesites leer? ¿Experimentas alguna molestia o dolor corporal? En los días subsiguientes, vuelve a realizar el escaneo de tu cuerpo e intenta modificar lo que puedas. Anota en tu mente o en un papel los cambios necesarios que debes hacer en el mobiliario o accesorios que tengas que adicionar para ir realizándolos en la medida que te sea posible.

Prosigue con observación atenta cada día, los hábitos se automatizan, así que es posible que tengas hacer de los nuevos hábitos a incorporar un acto consciente, corrigiendo frecuentemente la mala postura al principio. Es importante que tengas la decisión y la constancia de realizar el cambio. Con el tiempo lo lograrás.

En el próximo artículo te pondré al tanto de las instrucciones necesarias para lograr una buena postura corporal sentada frente al ordenador y cómo ubicar los componentes del mismo para que te sean cómodos y funcionales.

> MÁS INFORMACIÓN: Epicondilitis , Síndrome del túnel carpiano , Pseudociática

> Humor en LA VIÑETA: teclado ergonómico…

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