Marcha nórdica

por Tino García

La marcha nórdica (nordic walking) es una técnica que nos recuerda al esquí de fondo y consiste en caminar con dos bastones permitiendo a los brazos participar en el apoyo al andar. Cada vez somos más las personas que utilizamos esta práctica para ejercitarnos, consiguiendo aliviar el cuerpo de dolores musculares propios de la actividad sedentaria o simplemente recrearnos de una manera saludable.

Con la marcha nórdica experimentamos numerosas ventajas en comparación a caminar sin bastones. La marcha nórdica pone en funcionamiento la parte superior del cuerpo haciendo trabajar activamente brazos, hombros, pecho y espalda, estirando y tonificando la musculatura.

Los palos son un aliado eficaz para aquellos practicantes que tienen problemas de estabilidad o dolores en las articulaciones de las piernas. Ofrecen además, seguridad para andar en cualquier superficie, siendo especialmente agradable cuando lo hacemos sobre la arena a orillas del mar (Las Canteras).

El balanceo natural de los brazos al caminar suaviza el movimiento al andar, reduciendo el gasto de energía de los músculos de las piernas al tiempo que aumenta la capacidad aérobica permitiendo mantener un ritmo sostenido con la sensación de estar lejos de tu límite de resistencia.

Para practicar MN el equipo necesario es bastante simple: dos palos y calzado cómodo. Te sugiero que los palos sean de extensión fija acordes a tu estatura, de fibra de carbono (recomendados por su ligereza y resistencia), con empuñadura de corcho o goma especial y dragonera a modo de guante (las hay desmontables en sus modelos más caros). En cuanto al calzado, elige aquel que te venga cómodo, por ejemplo, unas zapatillas transpirables y ligeras, con tacón que amortigüe el impacto en pies y piernas, arco indeformable y parte delantera flexible y con protección en la puntera. También unas botas ligeras de trekking pueden ser una buena opción, yo soy feliz con las Trek o Titanium de Bestard.

En resumen, la marcha nórdica:

– Utiliza un gran número de grupos musculares: abdominales, brazos, pectorales, espalda, cuello, piernas
– Mejora la capacidad cardiovascular y la oxigenación
– Disminuye la presión sobre las articulaciones: reduce la presión sobre lumbares, caderas, rodillas y tobillos
– Aumenta la movilidad del cuello y la parte superior de la columna a la vez que fortalece la espalda y los brazos
– Fortalece los huesos sin dañar las articulaciones gracias a la vibración generada al apoyarse el bastón en el suelo
– Desarrolla la coordinación motora

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